viernes, 12 de agosto de 2016

Hospital Marcelino Vélez Santana, más que un centro de salud, un lugar de Tortura

Por: Mariano Jazmín

En días pasados observé y palpé la desagradable e incómoda situación por la que atraviesan algunos pacientes que van al hospital de herrera. Se apoderó de mi una enorme impotencia al observar una gran infraestructura con un tan mal funcionamiento, salvo algunas excepciones. 


No acostumbro a ir a ese hospital, pero fui por recomendación de un amigo, para tener una consulta para mi hija mayor, con un médico que por ética me reservaré su nombre. Llegamos pasadas las 12m ya que el doctor llegaba a consultar a partir de las 2pm, aun así me tocó el número 19.


Habia un gran número de personas, unas 25 más o menos, ya eran las 4pm y el protagonista aun no había hecho su entrada triunfal,  había niños, mujeres, envejecientes pacientes operados, con muletas, etc, a la espera de dicho doctor, allí había gente desde las 6am, que hasta esa hora sin comer nada esperaban a ese personaje. 


La enfermera que estaba allí para recibir los récord en lo que llegaba el doctor (ese buenon) , cuando se le preguntaba sobre cuando llegaría el mismo, esta contestaba de malas ganas, con un temperamento pedante y prepotente sin ningún tipo de educación, que con groserías maltrataba a los pacientes que llevaban horas mendigando por su salud. 


Es una falta de respeto y de conciencia como algunos doctores (no todos), mayormente en los centros de salud públicos, abusan sin compasión alguna, de la precariedad de la gente que van allí, además de esto el mal servicio que exhiben haciendo vivir una odisea a sus visitantes. 


Señores eran las 6:30pm y ese magnate nunca llegó, siquiera llamó para decir que no iba, fue cuando decidí marcharme dejando ahí a los demás actores de la escena, que aún confiaban en que el productor llegaría, fui despedido por una gran impotencia ante la mirada indiferente de una enfermera con ausencia de educación, me marche acompañado de un desánimo que invadió lo más profundo de mi ser, al ver lo que pasan las personas que por necesidad tienen que ir a ese hospital. 


Es una pena que doctores sin escrúpulos, falta de respeto, sin ética, ausente de profesionalidad, indolente como ese que me tocó, y me hizo vivir esa travesía, sean los que de una u otra manera tengan en sus manos el destino de la salud de nosotros los pobres y desamparados ciudadanos, que más que salir con salud  del hospital de herrera, salen torturados por indolentes vestidos de batas blancas como éste. No fue que me lo dijeron, fue que yo mismo lo vi.

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