jueves, 11 de febrero de 2021

¿Sabía usted que el Himno Nacional Dominicano que hoy día cantamos no es la versión original?

 


¿Salve al pueblo magnánimo y fuerte? La letra del Himno Nacional no siempre fue como la cantamos hoy

TRAS 14 AÑOS DE SU PRIMERA INTERPRETACIÓN, EMILIO PRUD’HOMME PUBLICÓ LA VERSIÓN CORREGIDA QUE CONOCEMOS Y QUE FUE DECLARADA HIMNO OFICIAL EN 1934

El Himno Nacional Dominicano despierta sentimientos de patriotismo y orgullo en los ciudadanos, que se congratulan por la belleza de la pieza escrita por Emilio Prud’homme y musicalizada por José Reyes. Sin embargo, muchos desconocen que su letra no siempre fue como la interpretamos en la actualidad.

La letra de la primera versión se publicó el 16 de agosto de 1883 en el número 216 del semanario El Eco de la Opinión. Al día siguiente, 17 de agosto de 1883, fue interpretada durante una actividad de la Asociación de la Prensa celebrada en la Logia Esperanza, en Santo Domingo.

No tenía carácter oficial, pero sus notas resonaron en actos públicos como el traslado de los restos de Juan Pablo Duarte al país, y con el tiempo el pueblo lo adoptó e hizo suyo.

No obstante, el propio Prud’homme consideraba aquellos versos “los más malos que se hayan podido escribir”, y lo atribuía a la juventud y falta de preparación de la que adolecía cuando los redactó. El puertoplateño no había cumplido 27 años cuando escribió, a solicitud del músico José Reyes, las estrofas originales de su Himno a la Patria.

Corregido 14 años después

Pasaron 14 años desde su primera interpretación para que Prud’homme diera a conocer una versión corregida de su obra más emblemática. La publica en 1897 el periódico El Teléfono. Es la versión definitiva que entonamos hoy (aunque compuesta de seis estrofas de ocho versos cada una, no por doce estrofas de cuatro versos).

Ese mismo año el Congreso aprobó una resolución para declarar la composición de Prud’homme y Reyes como Himno Nacional. Sin embargo, el entonces presidente Ulises Heureaux no la promulgó.

En 1934 se convierte, por fin, en himno oficial de la República mediante la ley número 700, promulgada por Trujillo el 30 de mayo de ese año. Ni Prud’homme ni Reyes vivieron para ver este hito.

A propósito, durante la dictadura surgieron voces que sugirieron modificar el Himno Nacional para incluir el nombre del tirano, pero, por fortuna, esas propuestas no prosperaron.

Más recientemente, en el 2016, el ciudadano Ernesto Alcántara Abreu interpuso una acción de inconstitucionalidad contra el uso de la palabra “quisqueyanos” en el Himno Nacional y propuso modificarlo. El Tribunal Constitucional rechazó la acción.

Versión original

A continuación, la primera versión del himno, publicada en El Eco de la Opinión el 16 de agosto de 1883 (se ha respetado la gramática original), medio siglo antes de que se convirtiera en oficial:

Nuestro canto con viva emoción,

I la aurora feliz saludemos

De la Patria i la RESTAURACIÓN.

Salve al Pueblo magnánimo i fuerte

Que si esclavo en un tiempo jimió,

Tras el grito de ¡libre o la muerte!

Su cruzado pendón tremoló

No merece de libre la fama

Pueblo alguno si torpe i servil,

No se siente abrasar en la llama

Que templó el heroísmo febril.

Mas Quisqueya, la noble guerrera,

Puede altiva la frente elevar,

Que si esclava mil veces se viera

Otras tantas tornara a triunfar.

No se incline ante el mundo ya más,

Que Quisqueya será confundida,

Pero sierva de nuevo, jamás.

Si a la Patria jentil de FEBRERO

Intentare otro déspota hundir,

Sabrá altiva empuñar el acero

I en el campo vencer o morir.

Si una vez su nobleza ultrajaron

Las cadenas de intruso señor,

Las Carreras, Beler, proclamaron

Que Quisqueya es un pueblo de honor,

¡Libertad! Exclamó en el Baluarte

De Febrero, la voz de lealtad,

I el acento de SÁNCHEZ i DUARTE

Resonó por doquier, ¡Libertad!

Si más tarde por torpe caudillo

Deshonrada la Patria se ve,

¡Libertad! resonó en CAPOTILLO

I la Patria otra vez libre fué.

De la audaz i soberbia Castilla

Su fiereza depone el León,

I aterrado i vencido se humilla

Al flotar el cruzado pendón.

De la Patria al santuario lleguemos

Victoriosos el himno a ofrecer;

I ante el ara bendita juremos

Por ser libres morir o vencer.

¡Libertad! que los pechos palpiten,

Mientras llenos de noble ansiedad,

Nuestros campos de gloria repiten:

¡Libertad! libertad! libertad!

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Fuentes: Apuntes para la historia del Himno Nacional Dominicano, de Arístides Incháustegui; Acercamiento al Himno Nacional Dominicano, de Arístides Incháustegui y Blanca Delgado Malagón, y Para comprender mejor el Himno Nacional Dominicano, de Miguel de Camps Jiménez.

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